Búfalos del norte de Chiapas obtienen 62 de 100 en sostenibilidad, revela estudio
Siete unidades de producción de búfalo de agua en el norte de Chiapas obtuvieron entre 62.14 y 63.14 puntos de 100 en sostenibilidad, de acuerdo con un estudio de investigadores de la Unach publicado este año.
El trabajo aplicó el método francés IDEA, que califica de 0 a 100 tres dimensiones: la socioterritorial, la agroecológica y la económica. Los autores calificaron a los ranchos como moderadamente sostenibles y ubicaron su punto más frágil en lo económico.
El búfalo de agua llegó a esa región hace unos ocho años como alternativa a la ganadería bovina en terrenos donde llueven de 3 mil a 3 mil 500 milímetros al año y el suelo se encharca. El artículo contextualiza que Chiapas concentra alrededor de 2.67 millones de cabezas de ganado bovino en 3.06 millones de hectáreas, equivalentes a 41.7 por ciento del territorio estatal, con datos del Inegi y del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.
El estudio analizó siete ranchos ubicados entre los paralelos 17°10′ y 17°35′ de latitud norte, con altitudes de 20 a mil metros y temperaturas medias de 26 a 28 grados. Todas las unidades crían búfalos de doble propósito, para carne y leche, en sistema semiintensivo y cuentan con sala y equipo de ordeña. El 70 por ciento de los animales es de raza Murrah y el 30 por ciento Mediterránea, con un promedio de 5.5 litros de leche por búfala al día durante una lactancia de 210 días.
El hato promedio es de 250 animales en 161 hectáreas, con un promedio de 17 potreros de 15 a 30 hectáreas que se rotan cada 10 días, con descansos de 7 a 15 días. Por dimensión, la calificación fue de 63.14 en lo socioterritorial, 62.86 en lo agroecológico y 62.14 en lo económico. Con la prueba de Kruskal-Wallis, solo la dimensión socioterritorial mostró diferencias significativas entre ranchos, lo que los autores atribuyen a que comparten región, sistema y falta de asistencia técnica especializada.
En lo económico, la tasa de especialización quedó en 2.29 de 10, cifra que podría comprometer la sostenibilidad por la poca experiencia en la producción y venta de leche, queso y carne de búfalo. Solo 28.58 por ciento de los productores completa la cadena hasta el consumidor, mientras 71.42 por ciento se queda en la actividad primaria. La transmisibilidad a la siguiente generación alcanzó 14.57 de 20 y la eficiencia de los procesos quedó en 13.71 de 25.
En lo agroecológico, los indicadores más bajos fueron fertilización, con 0.57 de 8, manejo de materia orgánica y efluentes líquidos, pues solo 14.28 por ciento aprovecha el estiércol para composta. En lo socioterritorial, el manejo de residuos inorgánicos obtuvo 0.29 de 5 por la presencia de plásticos, envases, llantas y baterías. También resultaron bajos la intensidad del trabajo y las condiciones de higiene y seguridad por temporadas de sobrecarga en el empacado, el ensilado y los partos.
Con información de medios locales.


