Copoya atrapada en la chatarra: los 75 comercios revisados venden ultraprocesados y solo 7 dan comida fresca
En Copoya, Tuxtla, no hay a dónde correr: los 75 comercios revisados venden ultraprocesados. Solo siete ofrecen fruta, verdura o carne fresca, según un estudio de la UNACH publicado este 2026.
El retrato lo firma Grace Tamara Vergara Quijada, doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas, junto a tres académicos de esa universidad, en un capítulo publicado por Atena Editora este 2026. Los autores llaman a Copoya un «pantano alimentario», un sitio donde sobra la comida de bajo valor nutricional y falta la fresca. Hablan de una localidad zoque de 9,868 habitantes, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI.
El equipo se plantó en la zona con más negocios de comida y encontró 93 locales abiertos, aunque el censo económico de 2020 registraba 121. De esos eligió al azar 75 y los observó sin intervenir durante marzo y abril de 2023. Las tiendas de abarrotes dominan con 28 locales, seguidas por 22 mesitas frente a las casas y 18 restaurantes y fondas, frente a solo siete puestos de frutas, verduras, lácteos o carnes.
La chatarra está en todos lados: botanas, galletas, refrescos y sopas instantáneas aparecieron en los 75 negocios, del más surtido al más pequeño. La comida rápida como hamburguesas, pizzas y hot dogs se vende en 31 locales, mientras el pozol, el atol agrio y los tamales aguantan en 29. En la zona no hay un mercado para las cosechas, así que los productores tienen que bajar a Tuxtla a vender lo que en su propia tierra casi no se encuentra.
Los investigadores advierten que el problema no se arregla pidiendo a cada familia que coma mejor, porque lo más barato y a la mano es lo menos saludable. Proponen regular la oferta de ultraprocesados y armar circuitos cortos para que la producción local llegue a la mesa. Fuera de las escuelas no hay freno: los lineamientos publicados en el Diario Oficial el 30 de septiembre de 2024 prohíben la chatarra con sellos en planteles desde finales de marzo de 2025. El propio estudio reconoce sus límites: midió lo que se vende, no lo que comen las casas, en una sola zona y una sola temporada.
Con información de medios locales.


