Documentan tres especies invasoras establecidas en Tuxtla y San Cristóbal
Investigadores de Ecosur y Unicach documentaron por primera vez tres especies invasoras establecidas en Chiapas. El estudio se publicó el 23 de septiembre en una revista científica de la UNAM.
La rana toro, originaria de Norteamérica, fue registrada el 7 de mayo de 2015 en el Parque Los Humedales, al sureste de San Cristóbal de Las Casas, a 2 mil 124 metros de altitud. De acuerdo con el estudio, se recolectaron un adulto de 144.1 milímetros y 650 gramos de peso, además de una larva. Cinco observaciones posteriores entre 2023 y 2025 en el mismo parque indican que la especie seguía presente entre ocho y diez años después.
Los autores señalan que su presencia representa una amenaza para la rana nativa Lithobates maculatus por competencia directa, y advierten que en otros sitios llega a convertirse en un depredador dominante de la fauna local. Según el artículo, hay un proyecto en curso para evaluar su efecto en Los Humedales, un sistema que ha perdido superficie en los últimos años.
La rana de invernadero, originaria del Caribe, fue observada por primera vez en 2013 en el patio de una casa en el norte de Tuxtla Gutiérrez. El equipo contó alrededor de cinco individuos en el mismo sitio en agosto de 2022 y recolectó tres ejemplares subadultos en noviembre de 2025, que quedaron depositados en la Colección Herpetológica de Ecosur en San Cristóbal. El hallazgo amplía su distribución conocida unos 289 kilómetros respecto al registro más cercano, en San Andrés Tuxtla, Veracruz.
La tercera especie es la culebrilla ciega, una serpiente diminuta originaria de Asia que se confunde con una lombriz. El primer ejemplar se encontró en mayo de 2013 en un patio de Tuxtla Gutiérrez y el segundo en junio de 2015 en vegetación secundaria de Acala, además de múltiples observaciones ciudadanas que sugieren que está extendida en el estado. Los investigadores proponen como posible vía de llegada para esta especie y para la rana de invernadero el pasto en rollo y la tierra para macetas usados en jardinería, provenientes de Berriozábal.
El trabajo fue firmado por investigadoras e investigadores del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de Ecosur y del Instituto de Ciencias Biológicas de la Unicach, y se elaboró en parte con registros de la plataforma abierta iNaturalist. Los autores sostienen que reportar nuevas apariciones de especies invasoras es esencial para seguir su expansión y evaluar los riesgos para la biodiversidad nativa.
Con información de medios locales.


