¡Ni un extintor vigente!: carpinterías de Tuxtla trabajan entre polvo y solventes
Entre aserrín, madera y solventes, ninguna de las cuatro carpinterías revisadas en Tuxtla Gutiérrez tiene extintores vigentes, rutas de evacuación ni capacitación, reveló una tesis de la UNICACH.
Las sierras trabajan sin guardas, los cables cuelgan expuestos y las extensiones se sobrecargan en cuartos de lámina con poca ventilación. Solo uno de los cuatro talleres tenía un extintor de polvo químico seco, y tampoco tenía carga vigente ni mantenimiento, de acuerdo con la tesis.
La autora, Aurora Yulibeth Morales López, ubicó 12 carpinterías en Tuxtla mediante mapas digitales y directorios para titularse como ingeniera ambiental en la UNICACH. Seis aceptaron participar, pero uno cerró y otro impidió ver el área de trabajo, por lo que el análisis quedó en cuatro talleres y entrevistas a cinco personas de entre 38 y 52 años, cuatro dueños que también trabajan la madera y un empleado.
Lo que más temen es perder los dedos. «Los más comunes es esta amputación de dedos o este protegerse de los ojos», contó uno de los dueños identificado como José. Los entrevistados también reportaron dolor de espalda, cintura y brazos por pasar horas lijando o agachados, y solo un trabajador relató mareos y dolor de cabeza por inhalar barniz; usan cubrebocas de tela o quirúrgicos que no filtran el polvo fino y no se observó calzado de seguridad ni protectores auditivos o respiratorios certificados.
Los barnices, thinner, pegamentos y lacas se guardan en varios envases sin etiqueta ni hoja de seguridad y ningún taller mide la calidad del aire, documentó el estudio publicado en agosto de 2026. La autora también visitó el centro comercial San Roque y encontró que los muebles de madera que ahí se venden llegan de San Cristóbal de Las Casas, Comitán, Ocozocoautla y Cintalapa, no de talleres tuxtlecos.
La mayoría dijo desconocer las normas de la Secretaría del Trabajo y lo atribuyó al costo del equipo y a que trabajan solos o con un ayudante. La tesis concluye que no es resistencia deliberada, sino informalidad, falta de dinero y ausencia de capacitación e inspecciones, en un estado donde 76.9 % de los ocupados trabaja en la informalidad, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI. El trabajo reconoce sus límites: son cuatro talleres elegidos por accesibilidad, sin mediciones de ruido, polvo o luz, y propone capacitación accesible y asesoría técnica para microtalleres.
Con información de medios locales.


