165 cráneos en una cueva de Comalapa: el tzompantli que cambia lo que se sabía de los mayas
Un tzompantli con 165 cráneos localizado en una cueva de Frontera Comalapa revela que las mujeres tenían un papel central en los rituales mayas.
La cuenta rompe el mito. De los 165 cráneos recuperados, 83 pertenecen a mujeres y 79 a hombres, mientras tres no pudieron clasificarse por el deterioro. El dato, confirmado tras el análisis osteológico, coloca a las mujeres en el centro del ritual y no en la orilla.
Para definir el sexo, las especialistas Cristell Delesma Pérez y Abigail Reyes López estudiaron rasgos del cráneo ante la falta de huesos pélvicos, de acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia. El conjunto también incluye 15 cráneos infantiles, marcas de corte en tres personas e indicios de exposición al fuego en varios huesos.
La cueva guarda más pistas. El hollín en el techo sugiere que el lugar se iluminó con antorchas durante ceremonias ligadas a peticiones de lluvia, explicó el investigador Josuhé Lozada Toledo. La mayoría eran adultos jóvenes de entre 25 y 35 años, aunque hay restos de personas de entre 55 y 70 años.
Hay huellas que impactan: modificaciones intencionales en numerosos cráneos, ausencia de mandíbulas en la mayoría y extracción de dientes superiores. Los especialistas incluso conservaron piezas mínimas, como un hueso del oído de apenas nueve milímetros. El tzompantli de Comalapa, descubierto en 2012, es anterior a los grandes altares del centro de México del Posclásico Tardío y obliga a repensar quiénes participaban en los rituales mayas.
Con información de medios locales.


