Los bajan de madrugada y los dejan a su suerte: así convirtió el INM a Tuxtla en sala de espera migrante
Los bajaban de madrugada en Tuxtla y les pedían que se fueran. Un estudio del CIESAS documenta cómo los traslados del INM desde mayo de 2023 convirtieron a la capital en un punto de espera migrante.
Los bajaban de madrugada y les pedían desalojar. Familias enteras quedaban en la calle, sin orientación y sin saber dónde pedir refugio. Así nació, según el estudio, la Tuxtla de la espera migrante.
De acuerdo con la investigación del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Sureste, los traslados en autobús que el Instituto Nacional de Migración organizó desde el Soconusco a partir de mayo de 2023 convirtieron a la capital en un nuevo punto de espera. Tuxtla nunca había sido parte de la ruta. El artículo, de Carmen Fernández Casanueva y Frida Zárate Alvear, se publicó en agosto de 2026 en la revista Trace y se basa en 20 entrevistas hechas en 2023 y 2024 con hombres y mujeres de Venezuela, Ecuador, El Salvador y Honduras.
El operativo arrancó el 11 de mayo de 2023, cuando las autoridades desmantelaron el centro provisional del parque Los Cerritos, en Tapachula. Desde el punto conocido como Viva México salían cada día de cuatro a seis camiones con unas 40 personas cada uno, al menos hasta finales de 2024. La mayoría tenía como destino la capital. La espera para subir llegó a durar de cuatro a 13 días. En la primavera de 2024, las autoras contaron entre 800 y 1,500 personas aguardando turno en Ciudad Hidalgo.
En Tuxtla, el golpe era directo. Las familias bajaban en las oficinas del Grupo Beta, cerca de la Torre Chiapas, y se les pedía desalojar aunque llegaran de madrugada. Las personas solas eran llevadas a Regulación Migratoria, en Lomas del Venado, donde no eran atendidas. En las calles cercanas brotó un campamento con casas de campaña, wifi, copias, comida venezolana, carga de celulares, chips y peluquerías al aire libre. Usar un sanitario costaba 10 pesos y una ducha, 15.
El estudio documenta además separaciones y desalojos. Las parejas en unión libre y los hijos mayores sin documentos que probaran parentesco eran subidos a autobuses distintos. En la terminal del mercado de Los Ancianos colocaron mantas para impedir que acamparan y les negaron boletos. En el estacionamiento de la OCC vivieron de 10 a 20 familias durante días o meses, hasta que a principios de 2025 fueron desalojadas hacia sitios más inseguros.
Nadie orientaba a quienes bajaban, concluyen las autoras. Una mujer hondureña que llegó con su pareja y dos hijos no sabía que podía pedir refugio ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados en Tuxtla. El artículo sostiene que los traslados fueron parte de una política de desgaste para frenar el viaje al norte.
El flujo ya cambió. La cita por la aplicación CBP One, que muchos esperaban tramitar, dejó de existir en enero de 2025. Entre enero y julio de 2026, el INM registró 1,740 eventos de personas extranjeras en situación irregular en Tuxtla, casi los mismos que los 1,754 de Tapachula, según la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación. La cifra cuenta eventos, no personas. La investigación es cualitativa, analiza a fondo tres casos y solo entrevistó a adultos.
Con información de medios locales.


