Madre e hija rescatan el pan dibujado: la dulce tradición que se niega a morir en Suchiapa
Bajo la sombra de un tamarindo en Suchiapa, Juanita Gómez y su hija Elisa mantienen vivo el pan dibujado, la dulce tradición familiar que despierta cada Día de Muertos.
La clave está en la levadura de apaste, la que suelta ese aroma que se huele desde el patio. Harina, huevos, azúcar y manteca se mezclan en el amasado que Juanita supervisa, mientras Elisa reúne y pesa cada ingrediente.
Elisa creció viendo hacerlo y hoy suma lo que aprendió como chef. Entre las dos forman flores, figuras humanas y otros motivos con masas de colores antes de meter las piezas al horno.
Juanita pasó décadas alejada de la panadería y retomó el oficio para trabajarlo junto a su hija. Lo hacen bajo el tamarindo, en Suchiapa, justo cuando la temporada de Muertos vuelve a encender los hornos.
Elisa cuida que cada pieza conserve el mismo tamaño, sabor y calidad sin soltar la técnica de su madre. Y con el pan todavía caliente, Juanita ya piensa en sus nietas, las que podrían seguir la historia que se niega a desaparecer.
Con información de medios locales.


