¡Sin sombra y sin orillas!: seis de ocho tramos del río Huixtla están dañados
Seis de ocho tramos de la parte baja del río Huixtla tienen sus orillas en condición pobre o mala, revela un estudio de la UNACH y Ecosur publicado en la revista Acta Universitaria.
El golpe está en la parte baja. El equipo recorrió ocho tramos de 250 metros, entre los 119 y los 10 metros de altitud, a unos tres kilómetros de los humedales y manglares de la costa, y midió cómo el río pierde sombra: el agua pasó de 22.7 grados en la zona con selva a 29.4 grados en la zona canalizada. Los autores lo atribuyen a la falta de árboles.
El trabajo es de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UNACH en Huehuetán junto con Ecosur Tapachula, de acuerdo con lo publicado en la revista Acta Universitaria. El equipo aplicó el índice de calidad de riberas, que califica de 0 a 150 puntos el ancho, la continuidad y la composición de la vegetación, la regeneración de árboles, el estado de las orillas y la conexión con la llanura y el suelo. El río Huixtla, de 39 kilómetros y una cuenca de 820 kilómetros cuadrados en Huixtla, Tuzantán, Motozintla y parte de Tapachula y Huehuetán, es la corriente más caudalosa de la zona y alimenta el acuífero.
Solo el tramo más alto salió en muy buen estado, con 137 puntos, con guaba, amate y almendro de río entre selva mediana, sin construcciones y con orillas estables. Los investigadores lo proponen como referencia para restaurar el resto. El segundo tramo marcó 85 puntos por un muro contra inundaciones que lo separa de su llanura, cuatro quedaron entre 40 y 58 puntos con vegetación en parches, pastos altos, bordos y cauce rectificado para cultivos y potreros, y los dos peores sacaron 39 y 36 puntos.
En el tramo de 41 metros hallaron extracción de arena y material pétreo, paso de vehículos y maquinaria pesada y suelo compactado con hundimientos. En el último, el río va totalmente canalizado entre palma africana, plátano y caña, casi sin vegetación natural. Los investigadores advierten que los bordos, la rectificación y el ganado sin control cortan el intercambio de agua y nutrientes y dejan estiércol junto al cauce, y recomiendan recuperar la vegetación y reducir las obras que aíslan al río. El estudio se basó en una sola visita de noviembre de 2022 y solo midió cuatro parámetros básicos, sin datos de bacterias, metales ni agroquímicos, y sin evaluar la parte alta de la Sierra Madre.
Con información de medios locales.


