Martes 20 de octubre de 2026

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Semaforazo: por qué el choque más común en Tuxtla es también el que peor termina

El impacto lateral en una intersección tiene consecuencias distintas a las de cualquier otro accidente urbano, y su repetición en un mismo crucero dice más sobre la programación del semáforo que sobre los conductores.

Una palabra que solo se usa en el parte médico

En los reportes de Cruz Roja y de tránsito de Tuxtla Gutiérrez aparece con frecuencia un término que no está en ningún reglamento: semaforazo. Nombra un tipo específico de choque, el que ocurre cuando un conductor cruza la intersección con la luz en rojo o en el último parpadeo del ámbar y golpea de costado al vehículo que ya avanzaba con verde. Es una colisión perpendicular, casi siempre a velocidad media o alta, y su firma en el hospital es distinta a la de cualquier otro accidente urbano.

La distinción importa porque cambia el pronóstico. En un alcance por atrás la carrocería trasera absorbe el golpe; en uno frontal lo hace el motor. En el impacto lateral entre el cuerpo del ocupante y el otro vehículo hay una puerta y unos centímetros de lámina. Eso explica por qué un choque como el que dejó cinco heridos en Tuxtla Gutiérrez puede tener un saldo tan distinto al de una colisión que solo deja daños materiales, aun cuando ambos ocurran en el mismo cruce y a la misma velocidad.

Los segundos que decide un semáforo

Un semáforo urbano no cambia de rojo a verde de golpe. Entre la luz roja de un sentido y la verde del otro existe un intervalo de despeje, medido en segundos, cuyo propósito es vaciar la intersección antes de que entre el flujo cruzado. Cuando ese intervalo es corto, o cuando el ámbar dura menos de lo que tarda un vehículo en frenar a la velocidad a la que circula, el crucero se vuelve estructuralmente peligroso: no depende de que haya conductores imprudentes, basta con que haya conductores normales.

De ahí que la discusión sobre estos accidentes no se agote en la conducta individual. Un cruce donde el semaforazo se repite mes con mes está diciendo algo sobre su programación, su visibilidad o su geometría. La estadística de un solo conductor es anécdota; la de un mismo crucero es diagnóstico.

Dónde se concentran en la ciudad

Las vías rápidas que atraviesan Tuxtla Gutiérrez concentran el problema por una razón simple: combinan velocidades altas con intersecciones semaforizadas. El Libramiento Norte y el Periférico funcionan como carreteras dentro de la ciudad, y ahí los incidentes de motocicleta aparecen con particular frecuencia, sea por un choque en el Libramiento Norte o por un derrape en el Periférico.

La motocicleta agrava cada uno de los factores anteriores. Es más difícil de ver desde la cabina de un automóvil, sobre todo de noche; no tiene estructura que absorba el impacto lateral; y su capacidad de frenado depende del estado del pavimento de una manera mucho más sensible que la de un vehículo de cuatro ruedas. Un mismo error de cálculo en un cruce produce lámina abollada en un caso y traslado a urgencias en el otro.

Qué pasa después del golpe

El procedimiento tras una colisión urbana en Chiapas sigue una secuencia razonablemente estable. Los cuerpos de auxilio atienden y trasladan a los lesionados; tránsito municipal levanta el parte y determina responsabilidad presunta; las aseguradoras, cuando existen, negocian el pago de los daños. Solo cuando hay lesiones de consideración o fallecimiento el caso pasa a la Fiscalía y se abre carpeta de investigación.

El punto débil de esa cadena es el segundo eslabón. La responsabilidad presunta en un semaforazo depende de determinar quién tenía el verde, y en ausencia de cámaras eso se resuelve con testimonios que se contradicen. No es casual que muchos de estos casos terminen en un acuerdo entre particulares sin que quede registro de la causa. Ese registro es justamente el que permitiría saber qué cruceros están fallando.

Lo que se puede leer en el saldo blanco

Vale la pena mirar el contraste con los periodos de mayor tránsito carretero. Cuando Cruz Roja reporta saldo blanco durante Semana Santa, lo que se está midiendo es fallecimientos, no accidentes: puede haber decenas de choques atendidos y aun así el saldo se considera blanco. Es una buena noticia, pero mide otra cosa distinta de la que suele suponerse.

La nota diaria de accidentes viales, esa que ocupa buena parte de la nota roja de Chiapas, tiene entonces un valor que excede lo inmediato. Leída una por una es un recuento de infortunios; leída en serie, y con atención a dónde ocurre cada una, es el único mapa disponible de los cruceros que la ciudad debería revisar.