Convierten residuos en abono: Unach ensaya fertilizantes con insectos en Copainalá
Con escarabajos y lombrices buscan abaratar el campo: científicos de la Unach en Copainalá iniciaron la fase experimental para convertir residuos en fertilizantes orgánicos.
El punto de partida está en el excremento del escarabajo. El investigador Luis Arturo Ibarra Juárez explicó que el equipo apenas caracteriza esas excretas para saber qué micro y macro elementos contienen. De ahí saldrá la base del futuro abono.
El trabajo lo hace junto a Leonel López Sandoval, docente de la Escuela de Estudios Agropecuarios Mezcalapa de la Unach, en Copainalá. Es una colaboración entre esa escuela y el Instituto de Ecología A.C., con sede en Xalapa, Veracruz. Ambos equipos empujan la bioconversión de residuos sólidos con insectos y lombrices.
La meta no es quedarse en el laboratorio. De acuerdo con los investigadores, la tecnología tiene que llegar a las y los productores para ayudar a su economía. Los fertilizantes químicos son muy caros y ya han dañado la tierra, sostienen.
Los avances quedaron reunidos en un libro colectivo sobre bioconversión de residuos orgánicos en México. La obra, escrita con científicos de instituciones públicas de varios estados, se presentó en la pasada Feria Internacional del Libro de la Unach. Plantea la economía circular como camino: los artrópodos transforman desechos en abonos amigables con el suelo y el ambiente.
Con información de medios locales.


