Del chapuzón al lodo: 25 dibujos retratan la agonía del río Santo Domingo en Chiapa de Corzo
De alberca natural a río tapado de basura y sin arena: dos jóvenes de la UNICACH lo cuentan en 25 dibujos desde Ribera Cupía, Chiapa de Corzo, publicados este octubre.
Amín Andrés Miceli Ruiz y Perla Guadalupe Gómez Molina convirtieron la memoria de la autora en el cuento Los recuerdos de mi entorno. El texto salió el 19 de octubre en la revista Horizonte Académico y explica cómo nació la obra, que parte de la experiencia prolongada de la autora con el río, desde la infancia hasta la edad adulta.
La historia la lleva Luci, una niña que concentra en una sola voz momentos vividos en años distintos. A su lado camina su papá, que recuerda, explica y le enseña a relacionarse con el agua. Antes de las 25 ilustraciones finales hubo fotografías, relato original, versión corta, bocetos, diseño de personajes, storyboard y pruebas de técnica.
En el recuerdo, el Santo Domingo era un refugio afectivo: un lugar para nadar, caminar por las orillas, convivir en familia y mirar el paisaje. Con los años, de acuerdo con los autores, llegaron los residuos sólidos, la extracción de arena, las alteraciones del entorno y los cambios en el agua. La distancia entre el río de la memoria y el de hoy se volvió insalvable.
El golpe visual lo pone el color. Las primeras escenas estallan en tonos intensos y, conforme avanza el cuento, se apagan en grises fríos y opacos. El río no es un fondo: ocupa el centro y jala la mirada, mientras los personajes dejan claro que lo que le pasa al agua les pasa a quienes viven junto a él. “La memoria no opera como depósito estable del pasado, sino como proceso de selección, condensación y resignificación desde el presente”, señalan los autores.
El cuento nace en Ribera Cupía, a unos 4 kilómetros al sur de la cabecera de Chiapa de Corzo, una localidad de 1,088 habitantes y 282 viviendas. El problema no es solo ahí: en Chiapas apenas 30% de las aguas residuales recibe tratamiento, y en el mismo municipio corre el Grijalva, el del Cañón del Sumidero. Los autores aclaran que es una experiencia personal hecha obra y proponen probarla después con niñas, niños y la comunidad.
Con información de medios locales.


