Desviaron ríos para levantar una ciudad: el secreto maya que escondía Palenque
Los mayas torcieron los ríos de la sierra para fundar Palenque. Un estudio de la UNAM publicado este mes revela cómo aplanaron la meseta y levantaron la ciudad con roca de sus propios arroyos.
El mapa los delató desde el aire. El equipo voló un dron con LiDAR a 80 metros sobre la zona arqueológica y el láser atravesó la selva para dibujar el suelo real. Ahí aparecieron arroyos en líneas rectas, verticales y horizontales, que la naturaleza no produce, de acuerdo con el estudio.
Eran desvíos hechos a mano. Los constructores tomaron las corrientes que bajan de la Sierra de Chiapas y las conectaron a su red de agua para ganar terreno plano. No es casual que la ciudad se llamara Lakamhá, el lugar de las grandes aguas: ahí brotan 56 manantiales que alimentan nueve corrientes y caen 2,156 milímetros de lluvia al año.
Mover el agua cambió el paisaje por siglos. Con menos agua y menos arena en los cauces viejos, los abanicos de sedimento tomaron formas irregulares y se movieron las pozas de travertino. Para saber con qué construyeron, los investigadores excavaron cinco pozos en el edificio J4 del Grupo IV, a unos 300 metros de la plaza central.
Ahí encontraron la receta maya: tierra, carbón, huesos, cerámica, caliza, estuco, conchas y travertino. Es la primera vez que se identifica el travertino como material en Palenque, escriben los autores encabezados por la geóloga Elizabeth Solleiro Rebolledo. En una capa llegó a ocupar 23% del relleno y pudo servir para sacar la cal del estuco que cubría templos y palacios.
Debajo quedó el suelo original, amarillento y arenoso, fechado con radiocarbono entre los años 200 y 350, cuando arrancaron las obras en ese punto. Palenque creció hasta reunir unas 11,000 personas y más de 1,500 estructuras entre los años 250 y 900, según los trabajos que cita el estudio. Tras el abandono, la selva la cubrió por más de mil años y hoy los edificios caídos alimentan suelos oscuros y ricos en calcio.
Con información de medios locales.


